¿ QUIENES SOMOS ?

¿ QUIENES SOMOS ?

Somos una comunidad Educativa Parroquial donde se considera al colegio como medio privilegiado para la formación integral de las personas, brindando un servicio educativo en los tres niveles de la Educación: Inicial, Primaria y Secundaria. Educando a la niñez y juventud, teniendo a Jesús y María como modelos que orientan el desarrollo integral de nuestros estudiantes.
Donde Jesucristo es el centro del Proyecto Educativo Institucional. Él, es el que revela y mueve el sentido nuevo de la existencia, transformándola y capacitando para vivir de manera debida, es decir pensando, queriendo y actuando según el evangelio y haciendo de la bienaventuranza la norma de vida.
Donde se forman personas íntegras dispuestas a asumir el reto de hacer la diferencia y transformar el mundo en un lugar mejor para todos, donde la formación espiritual es un tema de vital importancia.
Creemos que el señor Jesús es la respuesta a los anhelos que hay en el corazón de cada ser humano y que arroja una clara luz sobre el misterio del hombre y la mujer. Se recoge la sabiduría pedagógica milenaria que tiene la Iglesia y sintetizarla con las herramientas más modernas y propias de nuestro tiempo Somos una Institución Educativa Parroquial que tiene como objetivo lograr el bienestar y el desarrollo integral de las niñas, niños, adolescentes, preparándolos para la construcción sostenible de su propio futuro en VIRTUD CIENCIA Y AMOR.

¿QUE NOS IDENTIFICA Y QUE NOS HACE DIFERENTE?
Nos identifica nuestro estilo educativo que es orientado cristianamente, formando personas que logren desarrollar valores y virtudes en una perspectiva de excelencia académica y humana, en vista a un servicio siempre mayor comprometido con su realidad y la Iglesia.
La educación que se imparte transmite una concepción específica del mundo, del hombre y de la historia.
Somos una Instituciones Parroquial, con un sello de Catolicidad en los que los principios evangélicos son traducidos en normas de vida, que permiten motivar al interior y exterior del alumno una opción de vida, de bienestar consigo mismo y con su prójimo. En la Escuela Católica, los valores y principios cristianos están presentes en la aplicación de sus métodos pedagógicos en los contenidos formativos y disciplinarios como en todas las actividades extra – curriculares, pues buscamos formar en los alumnos al verdadero cristiano, para que siendo testimonio de cristo, de a conocer a aquellos que no lo conocen. Nuestro proyecto educativo se define por la referencia explícita del Evangelio de Jesucristo, siendo nuestro fin la promoción de la persona humana.

¿QUE VISIÓN DE PERSONAS TENEMOS?

Una visión basada en la formación y trascendencia de la persona, con gran sentido de autoestima, asertivas, personalidades fuertes y responsables, con gran virtudes capaces de hacer opciones libres y justas, que se abran progresivamente a la realidad y tengan una determinada concesión de la vida.
Formar personas cuyo sello de formación y vocación católica se refleje en todas las dimensiones de su vida.
La persona, es el centro del magisterio de Jesús: por esto el fin de la escuela católica es la promoción de la persona humana, consciente de que todos los valores humanos encuentran su plena realización y también su unidad en cristo.
La persona ocupa el centro en el proyecto educativo de la escuela católica, refuerza su compromiso educativo y la hace idónea para formar personalidades fuertes. “El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”.

¿PARA QUE VAMOS A EDUCAR EN NUESTRO COLEGIO ?
Para formar personas de bien, con adecuados criterios, capaces de discernir a la luz del evangelio.
Para reforzar personalidades fuertes, capaces de resistir al relativismo debilitante, con actitudes recilientes que les permita hacer frente a una sociedad que nos presenta una pluriculturalidad que en algunos casos van en contra de lo que proclama nuestro Evangelio.
Estamos llamados a educar en valores humanos y cristianos para que, orientando su vida según el modelo de Cristo forjen en ellos una personalidad armónica.
Para lograr un formación integral en nuestros educandos que incluyan el desarrollo de todos sus facultades, su preparación para la vida profesional formación de su sentido ético y social, su apertura de trascendencia y su educación religiosa.

¿QUÉ TIPO DE ALUMNOS QUEREMOS FORMAR?
Alumnos con una sólida formación integral en las dimensiones: biológica, psicológica, social, ética, moral, que se trasluzca en una firme personalidad cristiana.
Alumnos que vivan la dimensión comunitaria de la persona, a la que está llamado todo hombre, como ser social, y como miembro del pueblo de Dios, que es la Iglesia cuya cabeza visible de éste cuerpo místico es Jesucristo.
Queremos formar alumnos que vivan una libertad responsable, honestos, críticos, justos, solidarios, al servicio del prójimo, con sensibilidad hacia la justicia, que finalmente se les pueda identificar como personas positivas de cambio en una sociedad en continua transformación.
Alumnos que, a través del evangelio encarnen el mensaje cristiano en su vida, con un proyecto de vida viable, claro, a la luz del evangelio.

¿QUÉ VAMOS A ENSEÑAR DESDE LO DOCTRINAL?
Vamos a enseñar nuestra doctrina cristiana a la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia que comprende todo un programa en las escuelas católicas, nos diferenciamos de otras escuelas porque inculcamos con gran devoción el amor de Cristo José y María.
La metodología es a través de catequesis en aula: alumnos identificados plenamente con nuestro credo católico, que colaboren en la edificación del reino de Dios y convencidos que Jesucristo es el centro de tal concepción y María modelo de gracia y virtudes.
Alumnos conscientes que Cristo revela y promueve el sentido nuevo de la existencia, da trascendencia a nuestras vidas, adquiriendo un sentido más pleno y la transforma capacitando al hombre a vivir de manera divina, es decir a pensar, querer y actuar según el evangelio, haciendo plena nuestra felicidad y dicha en las bienaventuranzas.
Nuestros principios evangélicos en las escuelas católicas se convierten en normas educativas, motivaciones interiores y objetivos finales.

¿CÓMO VA A SER EL CLIMA DE NUESTRO COLEGIO?
El clima que queremos vivir es el de una auténtica familia cristiana. Porque nuestro proyecto educativo tiene la adhesión a Cristo medida de todos los valores en la fe.
Aspiramos a vivir en fraternidad, amistad y compañerismo. Un clima amical basado en el amor al prójimo que se nutre a través del contacto con personas que vivimos e interactuamos cotidianamente.
Que la convivencia en nuestros colegios sea el de una comunidad auténtica y verdadera que ayuda a cada uno de sus miembros a comprometerse eIl un estilo de vida típicamente cristiano que prestigie nuestra imagen institucional como colegio confesional católico.
Finalmente de respeto al prójimo, con un compromiso basado en el bien común como una misión para la construcción del reino desde nuestros colegios.

¿CÓMO ENTENDEMOS EL PROCESO DE ENSEÑANZA – APRENDIZAJE?
Como un proceso humanista que integra al alumno, la familia y los docentes, siendo el estudiante el eje principal de éste proceso.
Un proceso que específicamente promueve la inteligencia, la investigación intelectual y la espiritualidad dentro de una visión cristiana de la realidad.
Es un proceso cuya misión es cultivar con asiduo cuidado las facultades intelectuales, críticas, creativas y estéticas del hombre, desarrollar rectamente la capacidad de juicio, la voluntad, la afectividad, las actitudes y el comportamiento.

¿QUÉ PROPONEMOS ANTE LOS GRANDES DESAFÍOS HOY EN DÍA?

SUBORDINACIÓN DEL CRITERIO ANTROPOLÓGICO DE LA FORMACIÓN
La Escuela Católica hace una síntesis entre cultura y fe, y entre fe y vida; tal síntesis se realiza mediante la integración de los diversos contenidos del saber humano, especificado en las varias disciplinas, a la luz del mensaje evangélico, y mediante el desarrollo de las virtudes que caracterizan al cristiano.
La Escuela Católica parte de una concepción profunda del saber humano en cuanto tal, y no pretende en modo alguno desviar la enseñanza del objetivo que le corresponde en la educación escolar.
El maestro preparado en la propia disciplina y dotado además de la sabiduría cristiana, transmite al alumno el sentido profundo de lo mismo que enseña y lo conduce, trascendiendo las palabras al corazón de la verdad total.